La campaña en la que Los Pumas cambiaron su lugar en el rugby mundial, ganaron dos veces a la anfitriona Francia y cerraron el torneo con el mejor resultado de su historia en una Rugby World Cup.
Argentina llegó al World Cup 2007 en una posición incómoda y estimulante a la vez.
El sorteo la había colocado en la Pool D, junto a Francia, Irlanda, Georgia y Namibia. Era un grupo durísimo, con la selección anfitriona y una Irlanda que llegaba con nombres importantes y expectativas altas.
El margen de error era mínimo. Para entrar en cuartos, Argentina necesitaba ganar partidos grandes desde el principio. No había demasiado espacio para crecer lentamente durante el torneo: había que competir desde la noche inaugural.
El resultado final fue histórico: Argentina terminó primera de la Pool D con cuatro victorias, 18 puntos y una diferencia de +110. Después superó a Escocia en cuartos, cayó ante Sudáfrica en semifinales y cerró el Mundial venciendo otra vez a Francia, esta vez por 34-10 en el partido por el tercer puesto.
La previa: una generación preparada para una oportunidad grande
El equipo de Marcelo Loffreda no era una sorpresa absoluta para quien siguiera de cerca el rugby internacional, pero sí llegaba desde fuera del núcleo tradicional de favoritos.
Los Pumas tenían una identidad muy marcada: una delantera dura, mucho oficio en el contacto, una defensa muy comprometida y una capacidad enorme para incomodar partidos que otros equipos querían jugar con más ritmo.
La columna vertebral era reconocible y poderosa.
Por delante estaban Rodrigo Roncero, Mario Ledesma, Martín Scelzo, Omar Hasan, Patricio Albacete, Rimas Álvarez Kairelis, Ignacio Fernández Lobbe, Juan Martín Fernández Lobbe, Gonzalo Longo y Juan Manuel Leguizamón.
Por detrás, el equipo tenía dirección, pie y carácter con Agustín Pichot, Juan Martín Hernández y Felipe Contepomi. A su alrededor aparecían nombres como Ignacio Corleto, Horacio Agulla, Lucas Borges, Manuel Contepomi, Federico Martín Aramburú, Gonzalo Tiesi, Hernán Senillosa y Federico Todeschini.
No era solo una plantilla con talento. Era un equipo con mucha memoria compartida, con jugadores acostumbrados a competir en clubes europeos y con una sensación clara de proyecto.
Años después, Marcelo Loffreda resumió una de las claves de aquel grupo en LA NACION: “cada uno emocionalmente supo cuál era su rol y desde allí entregó todo”. Esa frase explica muy bien el tono de aquella campaña: no fue una suma de individualidades, sino un equipo que entendió exactamente qué necesitaba de cada jugador.
El estreno: Francia, Saint-Denis y una noche que cambió el torneo
El Mundial arrancó el 7 de septiembre de 2007 en el Stade de France, en Saint-Denis. El partido inaugural enfrentaba a la anfitriona Francia contra Argentina.
Sobre el papel, era una noche diseñada para que Les Bleus empezaran su torneo en casa. En el campo, fue otra cosa.
Argentina ganó 12-17.
Felipe Contepomi fue desicivo con el pie y Ignacio Corleto anotó el único ensayo argentino del partido, después de una acción nacida de una recuperación y una transición muy bien leída. La delantera de Los Pumas respondió con firmeza, la defensa aguantó los momentos de presión francesa y el equipo de Marcelo Loffreda convirtió la apertura del torneo en un golpe enorme.
The Guardian fue claro en su crónica: Argentina había sido un justo vencedor, con una primera parte dominante, un ensayo de Corleto, mucho trabajo de los delanteros y una actuación muy fría de Felipe Contepomi a palos.
Aquel 12-17 no solo dio cuatro puntos. Cambió el mapa de la Pool D. Desde esa noche, Francia e Irlanda quedaron bajo presión, y Argentina pasó de aspirante incómodo a candidato real a ganar el grupo.
Georgia: una victoria trabajada antes de abrir el marcador
Cuatro días después, el 11 de septiembre, Argentina se midió a Georgia en el Stade de Gerland, en Lyon.
El resultado final fue 33-3, pero el partido no se abrió de forma inmediata.
Georgia compitió con dureza durante la primera parte y llegó al descanso todavía dentro del encuentro. Argentina mandaba solo 6-3, gracias a los golpes de castigo de Felipe Contepomi.
La diferencia llegó después.
En la segunda mitad, Los Pumas encontraron continuidad y acabaron sumando los ensayos que necesitaban. Lucas Borges firmó dos marcas, Patricio Albacete añadió otra y Federico Martín Aramburú cerró el partido con el cuarto ensayo, que además dio el punto bonus.
No fue una tarde de lucimiento inmediato, pero sí una victoria muy importante. Después del golpe inicial contra Francia, Argentina evitó la relajación y sumó cinco puntos en un partido que podía haber sido incómodo.
Namibia: bonus, diferencia y autoridad
El 22 de septiembre, en el Stade Vélodrome de Marsella, Argentina derrotó a Namibia por 63-3.
Fue la victoria más amplia de su fase de grupos y sirvió para reforzar dos cosas: la clasificación estaba cada vez más cerca y la diferencia de puntos también podía tener peso en una zona tan exigente.
Los Pumas anotaron nueve ensayos y movieron el equipo sin perder autoridad. Marcaron Rodrigo Roncero, Juan Manuel Leguizamón por partida doble, Manuel Contepomi, Felipe Contepomi, Gonzalo Tiesi, Ignacio Corleto, un ensayo de castigo y Federico Todeschini.
Más allá del marcador, aquel partido permitió a Argentina llegar invicta al cruce decisivo contra Irlanda. La situación era clara: Los Pumas dependían de sí mismos para cerrar la fase de grupos en lo más alto.
Irlanda: el partido que confirmó el primer puesto
El 30 de septiembre, en el Parc des Princes de París, Argentina derrotó a Irlanda por 30-15.
Era el partido que terminaba de medir el peso real de aquella campaña.
Irlanda necesitaba una victoria grande para seguir viva y contaba con jugadores como Brian O’Driscoll, Ronan O’Gara, Paul O’Connell, Denis Hickie o Shane Horgan. Pero el partido cayó del lado argentino con una mezcla de control, defensa y golpes en momentos decisivos.
Juan Martín Hernández volvió a tener un papel central en la dirección. Su uso del pie, su capacidad para ordenar el territorio y su serenidad en un partido de máxima tensión fueron una de las grandes señas de identidad de aquella Argentina.
Horacio Agulla anotó uno de los ensayos importantes de la noche, y Felipe Contepomi volvió a ser determinante con el pie. The Guardian recogió el final del partido como la confirmación de que el Mundial de Irlanda se terminaba allí.
Para Argentina, el 30-15 significó algo enorme: terminar primera de la Pool D, por delante de Francia, Irlanda, Georgia y Namibia.
Ya no era solo una sorpresa inicial. Era una campaña completa y seria.
Cuartos de final: Escocia y el partido que había que saber cerrar
El 7 de octubre, en el Stade de France de Saint-Denis, Argentina derrotó a Escocia por 19-13 y alcanzó por primera vez una semifinal de la Rugby World Cup.
Fue un partido tenso, cerrado y mucho menos cómodo que algunos tramos de la fase de grupos.
Escocia no regaló nada. El marcador se movió dentro de márgenes estrechos y Argentina tuvo que apoyarse en aquello que mejor hacía: paciencia, defensa, contacto y gestión del territorio.
Gonzalo Longo anotó el ensayo argentino. Felipe Contepomi sumó puntos con el pie y Juan Martín Hernández añadió un drop que tuvo mucho valor en un partido de pocos espacios.
The Guardian tituló aquella crónica alrededor de Hernández, señalando que Los Pumas habían encontrado el camino al final en una noche de enorme tensión.
El 19-13 no fue una exhibición. Fue algo igual de importante en un Mundial: una victoria de madurez. Argentina había ganado el grupo y ahora también sabía sobrevivir a una eliminatoria cerrada.
La semifinal: Sudáfrica puso el límite
El 14 de octubre, otra vez en el Stade de France, Argentina jugó la semifinal contra Sudáfrica.
Ahí apareció el límite de la campaña.
Los Springboks ganaron 37-13 y se clasificaron para la final, que después también ganarían ante Inglaterra. Sudáfrica fue más precisa, más contundente y castigó los errores argentinos con la eficacia de un equipo preparado para ser campeón del mundo.
Para Argentina, la derrota fue dura porque el equipo no había llegado hasta allí solo para participar. Había una convicción real de competir por algo mayor.
Ese punto es importante para entender la dimensión de aquel grupo. Desde fuera, una semifinal podía verse como un premio enorme. Para Los Pumas, también fue una oportunidad perdida.
Años después, distintas miradas sobre aquella generación han insistido en esa idea: el grupo no se conformaba con haber llegado lejos. Creía de verdad que podía pelear por el título.
El tercer puesto: otra vez Francia, otra vez París
El cierre llegó el 19 de octubre en el Parc des Princes, en París.
El rival volvió a ser Francia.
Y Argentina volvió a ganar.
Esta vez el marcador fue mucho más amplio: 34-10.
Los Pumas anotaron cinco ensayos. Felipe Contepomi hizo dos, Omar Hasan marcó otro, Federico Martín Aramburú firmó una de las acciones más recordadas de aquella campaña e Ignacio Corleto también apoyó en la zona de marca.
World Rugby ha recordado aquel doble golpe argentino en París: primero el 17-12 de la noche inaugural y después el 34-10 en el partido por el bronce.
La noche también fue el cierre internacional de Agustín Pichot. Después de su último test, el capitán argentino dejó una frase recogida por World Rugby: “No podía imaginar una mejor manera de terminar que esta. Creo que es el final de una gran etapa, de un gran tiempo jugando con la camiseta argentina”
Era un cierre perfecto para una generación que había llevado a Argentina a un lugar desconocido hasta entonces.
El balance: el Mundial que cambió el lugar de Los Pumas
El World Cup 2007 de Argentina no fue una campaña construida sobre un solo resultado.
La victoria inicial ante Francia fue el golpe que abrió la puerta, pero después hubo continuidad: triunfo trabajado ante Georgia, goleada a Namibia, victoria decisiva ante Irlanda, cuartos ganados contra Escocia, semifinal ante Sudáfrica y cierre brillante de nuevo contra Francia.
El recorrido tuvo casi todo lo que necesita una campaña histórica: una noche inesperada, una fase de grupos impecable, una eliminatoria cerrada, una derrota contra el futuro campeón y una despedida con medalla.
También tuvo nombres propios que quedaron asociados para siempre a aquella generación: Agustín Pichot, Juan Martín Hernández, Felipe Contepomi, Ignacio Corleto, Mario Ledesma, Rodrigo Roncero, Patricio Albacete, Juan Martín Fernández Lobbe, Gonzalo Longo, Omar Hasan, Federico Martín Aramburú y tantos otros.
La importancia de aquella campaña fue más allá del bronce. Argentina demostró que podía competir durante todo el torneo contra potencias del hemisferio norte y del hemisferio sur. No fue una victoria aislada ni una sorpresa de una noche: fue un mes entero jugando con autoridad.
El tercer puesto de 2007 sigue siendo uno de los grandes momentos de la historia del rugby argentino. No solo por el resultado, sino por lo que abrió después: otra forma de mirar a Los Pumas, otra exigencia interna y otra conversación sobre su lugar en el rugby internacional.
El recuerdo final es muy claro: Argentina llegó a Francia en una zona durísima, ganó el partido inaugural, terminó primera de grupo, alcanzó semifinales y se marchó de París con una medalla de bronce.
No fue casualidad. Fue la confirmación de una generación.
Fuentes consultadas
- Rugby World Cup – 2007 Men’s Rugby World Cup
- World Rugby – France v Argentina, Rugby World Cup 2007
- The Guardian – Corleto has Bleus on the run as Pumas earn a famous win
- World Rugby – Argentina v Georgia, Rugby World Cup 2007
- RTÉ – Argentina 33-3 Georgia
- World Rugby – Argentina v Namibia, Rugby World Cup 2007
- RTÉ – Argentina 63-3 Namibia
- The Guardian – Ireland 15-30 Argentina
- ESPN – Ireland vs Argentina, Rugby World Cup 2007
- World Rugby – Argentina v Scotland, Rugby World Cup 2007
- The Guardian – Argentina 19-13 Scotland
- World Rugby – South Africa v Argentina, Rugby World Cup 2007
- ESPN – South Africa vs Argentina, Rugby World Cup 2007
- World Rugby – France v Argentina, 3rd Place Play-Off, Rugby World Cup 2007
- ESPN – France vs Argentina, Rugby World Cup 2007 Bronze Final
- World Rugby – France v Argentina, RWC 2007
- LA NACION – Marcelo Loffreda y la hazaña del Mundial 2007