Los All Blacks golpearon primero en Ellis Park, pero Sudáfrica respondió con tres victorias consecutivas en Ciudad del Cabo, Soweto y Baltimore para quedarse con la primera edición de Rugby’s Greatest Rivalry.
Sudáfrica se proclamó campeona de la primera edición de Rugby’s Greatest Rivalry después de imponerse por 3–1 a Nueva Zelanda en una serie de cuatro partidos que comenzó el 22 de agosto en Johannesburgo y terminó el 12 de septiembre en Baltimore.
Los All Blacks abrieron la serie con una contundente victoria por 16–33 en Ellis Park, pero los Springboks reaccionaron ganando los tres encuentros siguientes: 33–26 en Ciudad del Cabo, 29–24 en Soweto y 43–28 en Estados Unidos.
La serie formaba parte de un nuevo formato de giras entre ambos países. En esta primera edición, Nueva Zelanda disputó también encuentros ante Stormers, Sharks, Bulls y Lions antes y durante los cuatro partidos internacionales. Tres de los encuentros entre selecciones se jugaron en Sudáfrica y el último se trasladó al M&T Bank Stadium de Baltimore.
El triunfo convirtió a los Springboks en los primeros poseedores del trofeo de Rugby’s Greatest Rivalry.
Resultados de la serie
- Sudáfrica 16–33 Nueva Zelanda — 22 de agosto, Ellis Park, Johannesburgo
- Sudáfrica 33–26 Nueva Zelanda — 29 de agosto, DHL Stadium, Ciudad del Cabo
- Sudáfrica 29–24 Nueva Zelanda — 5 de septiembre, FNB Stadium, Soweto
- Sudáfrica 43–28 Nueva Zelanda — 12 de septiembre, M&T Bank Stadium, Baltimore
La victoria final significó además la primera serie ganada por Sudáfrica frente a los All Blacks en 50 años.
Sudáfrica 16–33 Nueva Zelanda: los All Blacks golpean primero en Ellis Park
El inicio de la serie presentó durante buena parte del encuentro un escenario muy diferente al que terminó reflejando el marcador. Sudáfrica dominó territorialmente y castigó al scrum neozelandés durante la primera mitad, mientras los All Blacks tuvieron que resistir largos periodos cerca de su propia zona de marca.
Will Jordan abrió el marcador para Nueva Zelanda, pero Andre Esterhuizen respondió para los Springboks. Josh Moorby añadió el segundo ensayo visitante y los puntos de Cheslin Kolbe permitieron a Sudáfrica marcharse al descanso con una mínima ventaja de 13–12.
Los Springboks ampliaron el marcador a 16–12 al comienzo de la segunda mitad, pero el encuentro cambió inmediatamente. Fabian Holland bloqueó una patada de despeje de Grant Williams, recuperó el balón y anotó el ensayo que devolvió la iniciativa a Nueva Zelanda.
A partir de ahí, los All Blacks comenzaron a controlar un partido que hasta entonces había estado marcado por la presión sudafricana.
Luke Jacobson amplió la diferencia y Sudáfrica terminó pagando su indisciplina. Marco van Staden y Cobus Reinach recibieron tarjetas amarillas en el tramo final, dejando temporalmente a los Springboks con trece jugadores.
Jordan consiguió entonces su segundo ensayo y cerró un parcial de 21 puntos consecutivos que llevó el marcador hasta el definitivo 16–33. Nueva Zelanda terminó con cinco ensayos frente a uno de Sudáfrica.
El resultado escondió parte de lo sucedido anteriormente. Los Springboks habían conseguido una clara ventaja en el scrum y dispusieron de varias posesiones dentro de la zona de 22 neozelandesa, pero no consiguieron convertir ese dominio en puntos.
La defensa visitante resistió y el banquillo de Nueva Zelanda ayudó a cambiar la dinámica del scrum durante la segunda mitad.
Desde Sudáfrica, News24 centró su análisis precisamente en las oportunidades desperdiciadas: destacó el dominio del scrum local, pero también los errores dentro de la zona de marca y la incapacidad para aprovechar las numerosas situaciones ofensivas.
Desde Nueva Zelanda, 1News puso el foco en la capacidad de los All Blacks para sobrevivir al castigo inicial, corregir sus problemas en el scrum y terminar imponiendo su ritmo con 21 puntos sin respuesta.
Tras el partido, Rassie Erasmus recordó otras situaciones en las que Sudáfrica había comenzado una competición importante con una derrota:
“Hemos pasado por muchas situaciones catastróficas en nuestras vidas.”
El seleccionador sudafricano asumió posteriormente parte de la responsabilidad por la planificación del encuentro y reconoció que había aspectos que debían corregirse antes del segundo partido.
Dave Rennie, por su parte, quiso rebajar la diferencia que reflejaba el marcador final:
“No hubo tanta diferencia en el partido.”
El entrenador de los All Blacks consideró que el 16–33 resultaba excesivo para lo competido que había sido el encuentro durante buena parte de los 80 minutos.
Sudáfrica 33–26 Nueva Zelanda: respuesta inmediata en Ciudad del Cabo
Una semana después, los Springboks ofrecieron una respuesta muy diferente en el DHL Stadium.
Jesse Kriel cruzó la línea prácticamente en el inicio del encuentro y dejó claro desde los primeros minutos que Sudáfrica pretendía aprovechar mucho mejor sus entradas en campo contrario.
Nueva Zelanda respondió mediante Cam Roigard, pero Damian de Allende volvió a poner por delante a los locales.
Los All Blacks contestaron de nuevo con un ensayo de Damian McKenzie, antes de que Siya Kolisi, de regreso al equipo, culminara otra ofensiva sudafricana para establecer un 24–14 al descanso.
La segunda mitad tuvo menos ensayos, pero Cheslin Kolbe se convirtió en una pieza decisiva. El sudafricano terminó el partido con 18 puntos con el pie, producto de tres transformaciones y cuatro golpes de castigo.
Los All Blacks, sin embargo, se mantuvieron dentro del encuentro. Leroy Carter consiguió un ensayo en el minuto 65 y Ardie Savea volvió a cruzar la línea en los minutos finales.
Nueva Zelanda terminó anotando cuatro ensayos frente a los tres de Sudáfrica, pero la precisión de Kolbe y la capacidad de los Springboks para conseguir puntos cada vez que entraban en posiciones favorables terminaron decidiendo el partido.
Los datos reflejaron dos planteamientos diferentes. Nueva Zelanda disfrutó del 57 % de posesión, realizó más carreras con balón y consiguió más rupturas de línea, mientras que Sudáfrica volvió a utilizar su juego de presión, el balón aéreo y las fases estáticas para condicionar al rival.
Los cambios introducidos por Erasmus en la primera línea también tuvieron un impacto importante durante el encuentro.
Desde Sudáfrica, News24 destacó precisamente el cambio respecto a Ellis Park: los Springboks fueron más efectivos dentro de la zona de 22 y consiguieron transformar su presión en puntos.
Desde Nueva Zelanda, 1News señaló que los All Blacks habían creado oportunidades suficientes para mantenerse en el partido, pero su ataque perdió continuidad y algunos errores en las descargas impidieron aprovecharlas.
Dave Rennie resumió el encuentro como un partido decidido por pequeños detalles:
“Es un partido que se decide por centímetros.”
El técnico neozelandés destacó las oportunidades creadas por su equipo, pero reconoció la mayor eficacia sudafricana cuando el partido entró en zonas decisivas.
La victoria por 33–26 dejó la serie empatada 1–1 antes del viaje a Soweto.
Sudáfrica 29–24 Nueva Zelanda: el poder del pack cambia la serie en Soweto
El tercer encuentro llevó la rivalidad al FNB Stadium, ante más de 85.000 espectadores, y volvió a ofrecer un partido muy equilibrado.
Ardie Savea fue protagonista durante la primera mitad. El capitán neozelandés anotó dos ensayos, mientras que Kurt-Lee Arendse respondió para los Springboks.
La presión del scrum sudafricano provocó posteriormente un ensayo de castigo, permitiendo a los locales llegar al descanso con empate 12–12.
El encuentro dejó además dos lesiones importantes. Cheslin Kolbe tuvo que abandonar el partido tras sufrir una fractura de mandíbula, mientras que Savea se marchó con una lesión en el hombro después de haber anotado sus dos ensayos. El capitán de los All Blacks quedó descartado para el cuarto encuentro.
Nueva Zelanda volvió a ponerse por delante en la segunda mitad gracias a Will Jordan, que culminó una acción iniciada por Leroy Carter.
La ventaja duró muy poco. En la siguiente fase del encuentro, Jesse Kriel rompió la defensa visitante y devolvió la iniciativa a los Springboks.
El momento decisivo llegó posteriormente desde una de las armas tradicionales de Sudáfrica. Después de conseguir un golpe de castigo en el scrum, los Springboks llevaron el balón a la esquina y construyeron un maul que permitió a Malcolm Marx apoyar bajo los palos.
El ensayo amplió la diferencia hasta 26–17 y Sacha Feinberg-Mngomezulu añadió posteriormente otro golpe de castigo.
Samisoni Taukei’aho anotó después de la bocina para reducir el marcador a 29–24, pero el partido ya estaba decidido.
La prensa sudafricana encontró en las fases estáticas la explicación principal. The Citizen destacó que los Springboks controlaron scrums, touches y puntos de encuentro y gestionaron mejor los momentos decisivos de la segunda mitad.
IOL señaló especialmente la presión ejercida por la primera línea y el impacto posterior de Marx desde el maul.
Desde Nueva Zelanda, 1News coincidió en que el problema principal estuvo en el scrum. Su análisis señaló que los All Blacks no pudieron mantener el ritmo que buscaban durante la segunda parte y que la presión sudafricana en las fases estáticas terminó condicionando el encuentro.
Rassie Erasmus rechazó considerar que la serie estuviera terminada pese al 2–1:
“Hemos jugado tres partidos aquí y estamos uno por delante, pero todavía queda el último.”
El trofeo estaba diseñado para dividirse entre ambos países en caso de empate 2–2, por lo que Nueva Zelanda todavía podía evitar la derrota en la serie ganando en Baltimore.
Rennie reconoció la decepción después del partido:
“Estamos bastante dolidos.”
Los All Blacks abandonaron Sudáfrica con la posibilidad de empatar la serie, pero también sin Savea y con otros problemas físicos acumulados durante una gira especialmente exigente.
Sudáfrica 43–28 Nueva Zelanda: los Springboks sentencian la serie en Baltimore
El cuarto partido trasladó por primera vez un enfrentamiento entre ambas selecciones a Estados Unidos.
El escenario fue el M&T Bank Stadium de Baltimore, donde Sudáfrica necesitaba evitar la derrota para quedarse con el trofeo y Nueva Zelanda estaba obligada a ganar para conseguir un empate 2–2.
Los All Blacks presentaron varias novedades, entre ellas el regreso de Richie Mo’unga al equipo titular y la capitanía de Codie Taylor ante la ausencia de Savea.
Sacha Feinberg-Mngomezulu abrió el marcador con un golpe de castigo, pero Taylor respondió con el primer ensayo de Nueva Zelanda.
Sudáfrica recuperó inmediatamente la iniciativa mediante Damian de Allende y Morné van den Berg.
Los All Blacks encontraron su mejor momento antes del descanso. Una posesión de 32 fases terminó con Will Jordan atravesando la defensa sudafricana y reduciendo la diferencia hasta el 17–14 con el que ambos equipos llegaron al intermedio.
El partido comenzó a romperse después del descanso.
Sudáfrica consiguió dos ensayos en apenas unos minutos. Primero, Malcolm Marx culminó otro maul construido después de un golpe de castigo en el scrum.
Poco después, una ruptura de Feinberg-Mngomezulu permitió a los delanteros continuar avanzando hasta que Pieter-Steph du Toit cruzó la línea.
La diferencia pasó a ser de 15 puntos.
Nueva Zelanda todavía reaccionó mediante Ethan Blackadder, pero los Springboks ya estaban controlando el encuentro.
Kurt-Lee Arendse consiguió un ensayo de larga distancia en el minuto 71 y Cameron Hanekom añadió otro poco después.
Beauden Barrett consiguió el último ensayo neozelandés, sin alterar ya el desenlace.
Sudáfrica terminó con seis ensayos frente a cuatro y un 43–28 que convirtió el 2–1 con el que había llegado a Estados Unidos en un definitivo 3–1.
Desde Sudáfrica, The Citizen consideró el encuentro una de las actuaciones más completas de los Springboks durante toda la serie y destacó especialmente su segunda mitad.
TimesLIVE puso el foco en los seis ensayos y en la capacidad del equipo para cerrar su primera victoria en una serie ante Nueva Zelanda en medio siglo.
La lectura neozelandesa fue más crítica. 1News señaló nuevamente los problemas de los All Blacks bajo el balón alto y frente al scrum y el maul sudafricanos.
El medio también mencionó varias decisiones arbitrales discutibles desde la perspectiva neozelandesa, aunque concluyó que Sudáfrica había merecido la victoria gracias a su mayor precisión.
Erasmus explicó después del encuentro que, más allá del título, la motivación del grupo continuaba estando vinculada a sus seguidores:
“Queremos que sean felices.”
Rennie reconoció que el partido no había seguido el guion que esperaba su equipo:
“No estuvimos a la altura. Desde ese punto de vista, es decepcionante.”
Balance de la serie
La serie tuvo dos fases claramente diferenciadas.
Nueva Zelanda comenzó mejor, completando además una primera parte de la gira en la que había derrotado a Stormers, Sharks y Bulls antes de ganar el primer encuentro internacional, y posteriormente también superó a los Lions.
Después de cinco victorias consecutivas en suelo sudafricano, los All Blacks parecían haber construido una base muy sólida para disputar la serie.
El 16–33 de Ellis Park mostró un equipo capaz de soportar durante largos periodos el dominio físico sudafricano y castigar después los errores del rival.
Sin embargo, Sudáfrica fue corrigiendo precisamente los aspectos que le habían impedido transformar su superioridad territorial en puntos.
En Ciudad del Cabo, los Springboks aumentaron su precisión y utilizaron mejor sus oportunidades.
En Soweto, el scrum y el maul adquirieron todavía mayor importancia y les permitieron controlar la segunda mitad.
En Baltimore, esa fortaleza en las fases estáticas se combinó con una mayor producción ofensiva hasta alcanzar los seis ensayos.
Nueva Zelanda mantuvo capacidad para crear oportunidades durante toda la serie. Incluso en las derrotas anotó cuatro ensayos en Ciudad del Cabo, otros cuatro en Soweto y cuatro más en Baltimore.
El problema estuvo principalmente en transformar suficientes rupturas y posesiones ofensivas en puntos mientras intentaba contener la presión que Sudáfrica ejercía desde el scrum, el maul, el juego aéreo y la defensa.
El resultado final, 3–1, no borra el impacto de la victoria inicial neozelandesa, pero sí refleja la evolución de los Springboks durante las cuatro semanas: después de perder por 17 puntos en Ellis Park, Sudáfrica encadenó tres victorias y terminó produciendo su actuación más amplia de la serie en Baltimore.
Treinta años después de la histórica gira de 1996, Springboks y All Blacks recuperaron una serie larga entre ambas selecciones.
Esta vez el desenlace fue diferente: Sudáfrica levantó el primer trofeo de Rugby’s Greatest Rivalry y consiguió su primera victoria en una serie frente a Nueva Zelanda desde 1976.
Fuentes consultadas
- SA Rugby / Springboks — crónicas oficiales, formato de Rugby’s Greatest Rivalry y declaraciones de Rassie Erasmus.
- New Zealand Rugby / All Blacks — crónicas oficiales de los cuatro partidos, estadísticas y declaraciones del cuerpo técnico neozelandés.
- 1News (Nueva Zelanda) — crónicas y análisis desde la perspectiva neozelandesa durante la serie.
- News24 (Sudáfrica) — crónicas y análisis de los encuentros de Ellis Park y Ciudad del Cabo.
- IOL Sport (Sudáfrica) — análisis del tercer partido y del dominio del scrum de los Springboks.
- The Citizen (Sudáfrica) — crónicas y análisis de los encuentros de Soweto y Baltimore.
- TimesLIVE (Sudáfrica) — balance de la victoria de Baltimore y del triunfo sudafricano en la serie.